La Fiscalía de Nueva York acusó a tres personas por un fraude de 129 millones de dólares que empleó inteligencia artificial para suplantar a ejecutivos y abogados, según informó veredictum.cl. El esquema, que operó durante más de año y medio, afectó a miles de empresas en varios países, añadió DiarioBitcoin.
Las claves
- Los acusados son Jacob Soall (41), Sharon Hazan (54) y Guy Sheetrit (42).
- Enfrentan cargos de fraude electrónico y robo de identidad agravado.
- La supuesta estafa duró más de 18 meses y abarcó miles de compañías.
- Entre las víctimas hay hospitales, un banco, una fintech y una empresa de alimentos.
- Los fiscales afirman que los acusados usaron IA para imitar voces y apariencias en llamadas.
El caso, presentado ante un tribunal de Nueva York, muestra cómo la inteligencia artificial puede ser utilizada para cometer fraudes a gran escala. Según la acusación, los sospechosos se hacían pasar por altos ejecutivos o abogados para engañar al personal financiero de las compañías objetivo. La técnica incluía la imitación de voces y semblantes durante llamadas telefónicas, según detalló la fiscalía a DiarioBitcoin.
Los expertos en ciberseguridad advierten que la suplantación mediante inteligencia artificial, conocida como deepfake, representa una amenaza creciente para las empresas. La acusación no detalla si se usaron grabaciones previas o software de generación de voz en tiempo real, pero el caso ilustra cómo la tecnología puede explotarse para el crimen financiero.
La diversidad de sectores afectados refleja la magnitud del plan. Veredictum.cl menciona sistemas hospitalarios en Misuri y California, un banco de Rhode Island y una empresa de tecnología financiera del Reino Unido. DiarioBitcoin agregó una compañía de fondos mutuos de Massachusetts y una empresa de alimento para mascotas con sede en Florida. La acusación no precisa cuántas de esas organizaciones sufrieron pérdidas económicas directas ni el monto individual.
La fiscalía sostiene que el monto total sustraído asciende a cerca de 129 millones de dólares, pero aclara que se trata de una alegación y no de una condena. Tampoco se ha informado sobre la detención de los imputados ni sobre la fecha de las primeras audiencias. Los abogados de Soall y Sheetrit no respondieron a solicitudes de comentario, y se desconoce si Hazan tiene representación legal.
La acusación, según los fiscales, se centró en engañar a empleados de finanzas mediante llamadas en las que los estafadores imitaban la voz y la apariencia de un directivo o abogado real. Este enfoque en el personal financiero subraya la sofisticación del plan, que no se dirigía al público general, sino a quienes tienen acceso a transferencias y datos sensibles.
¿Cómo funcionaba el esquema con inteligencia artificial?
Según los documentos judiciales citados por ambos medios, los acusados utilizaron inteligencia artificial para suplantar identidades de ejecutivos y abogados. El método descrito por los fiscales incluía la imitación de voces y apariencias en llamadas telefónicas, con el propósito de engañar a empleados del área financiera para que autorizaran transferencias o divulgaran información sensible. La acusación no especifica qué herramientas de IA se usaron ni ofrece detalles técnicos sobre la suplantación.
¿Por qué importa este caso?
El caso pone sobre la mesa los riesgos de la suplantación de identidad mediada por inteligencia artificial en el ámbito corporativo. Para los abogados y especialistas en regulación, especialmente en países como Chile según señaló veredictum.cl, el expediente neoyorquino puede servir como referencia sobre cómo se persiguen penalmente este tipo de conductas. La magnitud del monto y la escala global del presunto fraude refuerzan la necesidad de controles internos y debate regulatorio.
Para los abogados chilenos, como señala veredictum.cl, el caso puede ser una referencia internacional sobre persecución penal de fraudes con IA. La falta de regulación específica en muchos países frente a estas herramientas hace que expedientes como este sean seguidos de cerca por expertos en derecho tecnológico.
Lo que se sabe y lo que falta por confirmar
Los hechos centrales confirmados son los cargos, las identidades y edades de los tres acusados, la cifra aproximada de 129 millones de dólares y algunos sectores y ubicaciones de las presuntas víctimas. Aún se desconoce el rol específico de cada imputado, el tiempo exacto de operación del esquema, las herramientas concretas de IA utilizadas y si los acusados están detenidos. Las imputaciones mantienen su carácter de alegaciones hasta que se demuestre lo contrario en el proceso judicial. El caso quedó radicado en la justicia de Nueva York, a la espera de avances procesales. Tampoco se ha informado si los acusados están en libertad o bajo custodia, ni si las empresas víctimas recuperaron parte del dinero.