La presidenta de la Comisión Delegada Legislativa de la Asamblea Nacional electa en 2015, Dinorah Figuera, regresó a Venezuela para liderar un nuevo proceso de negociaciones con el gobierno nacional, con la supervisión directa del Departamento de Estado de Estados Unidos. Su llegada, ocurrida el 18 de junio, removió el escenario político en un momento en que la cooperación económica parecía ser el único avance significativo.
El respaldo de Estados Unidos
El Departamento de Estado emitió un comunicado titulado "Apoyando una transición democrática institucional en Venezuela", en el que se detalla que la agenda entre Figuera y el presidente de la Asamblea Nacional con mayoría chavista, Jorge Rodríguez, incluye prioridades como la reconstrucción de las instituciones democráticas, el fortalecimiento del Consejo Nacional Electoral (CNE), el restablecimiento de garantías para la participación política y la obtención de libertades cívicas esenciales para el discurso político abierto.
Figuera, militante de Primero Justicia, reconoció el liderazgo de María Corina Machado y aseguró que no representa una agenda partidista ni personal. Fue convocada por el Departamento de Estado y estableció como punto central de su gestión la reestructuración profunda del sistema electoral, con plazo límite en diciembre de 2026.
Reconocimiento institucional
El politólogo Raniero Cassoni señaló que la llegada de Figuera implica el reconocimiento de la Asamblea Nacional de 2015 como el último poder electo con reconocimiento internacional, en elecciones medianamente competitivas. Esto permite sentar a Figuera con Jorge Rodríguez para trabajar un acuerdo sobre el CNE. Tras el primer encuentro entre ambos, se anunció la creación de una mesa técnica y política paritaria con agenda específica, hitos concretos y cronogramas definidos.
Hasta el momento no se ha informado oficialmente quiénes integrarán la instancia por la oposición, aunque versiones extraoficiales apuntan a una mezcla de diputados de 2015 de Primero Justicia y Voluntad Popular, que apoyan a Machado.
Un nuevo contexto de negociación
Según Cassoni, las condiciones de la negociación han cambiado por el tutelaje de Estados Unidos sobre Venezuela. Estimó que en máximo dos meses se debería tener un panorama más claro sobre la renovación del CNE y el calendario electoral. No descartó que el proceso tenga incidencia en la escogencia de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, especialmente en la Sala Electoral.
El politólogo Piero Trepiccione señaló que esta jugada muestra que el plan de tres fases de Estados Unidos no solo está enfocado en lo económico, sino que se abre para darle importancia a lo político. Consideró que se trata de jugadas simultáneas en diferentes tableros.
La posición de María Corina Machado
Figuera ha reconocido el liderazgo de Machado y aclaró que su objetivo es crear condiciones para que Machado y otros puedan competir en comicios libres. Fuentes vinculadas con la Plataforma Unitaria Democrática admitieron que el regreso de Figuera no fue acordado previamente con la coalición ni con Machado. Sin embargo, los analistas consultados consideran que la llegada de Figuera no afecta a Machado ni a la PUD, ya que se trata de un acuerdo institucional, no partidista.
Cassoni afirmó que sobre Machado pesa un veto del chavismo, lo que dificulta su papel activo. Trepiccione atribuyó la percepción de exclusión a una política basada en emociones y no en estrategia. Señaló que Machado sigue siendo el gran referente de la oposición y que, según sondeos, continúa encabezando las preferencias populares.
Expectativas del proceso
El dirigente de Primero Justicia y ex preso político Juan Pablo Guanipa expresó su respaldo a la iniciativa, señalando que todo lo que sume para la transición debe verse con buenos ojos. Trepiccione recordó que el 3 de enero, cuando Estados Unidos extrajo a Nicolás Maduro y Cilia Flores del territorio nacional, marcó un antes y un después. Subrayó que hay que darle una oportunidad a este nuevo proceso de negociación, con un nuevo marco de tutelaje de Washington.