El partido entre Belgrano y Huracán, disputado en Córdoba, terminó con un empate 1 a 1 que dejó una imagen poco habitual en el fútbol argentino. En la última jugada del encuentro, el árbitro Luis Lobo Medina sancionó un penal a favor del Pirata tras una falta de Ojeda sobre Zelarayán dentro del área. Sin embargo, la ejecución estuvo precedida por una advertencia del juez: el partido terminaría con ese tiro, sin posibilidad de rebote.
La jugada que definió todo
El encargado de patear desde los doce pasos fue Lucas Passerini. El delantero remató con fuerza, pero la pelota se estrelló contra el travesaño. Como el árbitro había avisado previamente, el juego no continuó y el pitido final sonó de inmediato. Passerini, visiblemente afectado, se cubrió el rostro con la camiseta mientras sus compañeros se acercaban a consolarlo.
La polémica previa y la verificación del VAR
La acción que derivó en el penal ocurrió cuando Zelarayán intentaba controlar el balón dentro del área y fue impactado por el arquero rival. Antes de que Lobo Medina sancionara la falta, desde la cabina de Ezeiza se verificó que no hubiera una infracción previa del jugador de Belgrano. Una vez confirmado, el juez señaló el punto penal y advirtió que el encuentro finalizaría con ese remate.
La reacción de los protagonistas
El arquero de Huracán, Hernán Galíndez, ya sabía que no debía reaccionar ante un eventual rebote, por lo que se mantuvo en su lugar tras el disparo al travesaño. Zelarayán, por su parte, fue el único que intentó seguir la jugada, pero rápidamente comprendió que el partido había terminado. El final generó sorpresa en el estadio y en las transmisiones televisivas.
Un empate con sabor a poco
El resultado dejó sensaciones encontradas en ambos equipos. Belgrano tuvo la oportunidad de llevarse la victoria en el último minuto, pero falló en la ejecución. Huracán, por su parte, logró rescatar un punto en un partido que se le complicó en el cierre. El empate no modificó sustancialmente la tabla de posiciones del torneo.