Volver

Venezuela bajo los escombros: el terremoto que expuso el colapso de un Estado

Venezuela bajo los escombros: el terremoto que expuso el colapso de un Estado

Las tragedias, en particular los desastres naturales, muestran la realidad de un modo axial, desvestida de apariencias. Los terremotos que sacudieron ayer tarde a Venezuela han puesto en evidencia el grado de vulnerabilidad del país, la incapacidad de respuesta del gobierno y el colapso de los sistemas de emergencia tras décadas de abandono y corrupción escondidos detrás de una grandilocuente demagogia ideológica.

Caracas y Vargas: el retrato de una catástrofe anunciada

En Caracas la situación es grave, pero ha habido una atención limitada que ha permitido el rescate de algunas personas con vida. Basta ver las imágenes del estado Vargas: edificios convertidos en montañas de concreto y hierros retorcidos, personas bajo escombros sin auxilio 12 horas después del sismo, voluntarios sin equipamiento, hospitales sin recursos, rescatistas sin transporte ni combustible para entender la profundidad de la catástrofe. Lo que se ve allí no es solo el resultado de un terremoto: es el retrato de un Estado que lleva décadas vaciándose por dentro, y de ciudadanos que han aprendido con gran sufrimiento a arrimar el hombro unos a otros, una sociedad que en el interior y la diáspora hace todo lo que puede por sostenerse sola.

Un déjà vu de 1999: cuando el poder ignoró la emergencia

Las imágenes han provocado un siniestro déjà vu. El 15 de diciembre de 1999, el litoral costero de Venezuela fue azotado por un temporal bíblico que provocó enormes deslizamientos de tierra y dejó miles de víctimas. Aquella noche, mientras los cerros se venían abajo, se celebraba el referéndum constitucional de Hugo Chávez. Pese a que las lluvias torrenciales llevaban días afectando al país, insistió en continuar con los comicios. No bien se habían desmoronado los cerros, apareció vestido de paracaidista, con su perenne boina roja calada, prometiendo ponerse al frente de las labores de rescate. Una de sus medidas más sonadas fue rechazar dos barcos de ayuda humanitaria ofrecidos por Bill Clinton, un gesto de patanería y arrogancia bochornosa que, sin embargo, le permitía gritar “¡Yankee go home!”. La tragedia se había convertido en espectáculo de campaña.

¿Dónde está el gobierno? La pregunta que nadie responde

En las primeras horas que siguieron al doblete sísmico, lo que la gente en X, Instagram y WhatsApp se preguntaba era: “¿Dónde está el gobierno?”. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se dirigió al país más de tres horas después, cuando ya la ciudadanía se movilizaba como podía para apoyar a las autoridades y no al revés. Iba escoltada por su hermano Jorge y el infaltable hombre fuerte Diosdado Cabello, en otra señal de que no hay un líder, sino una junta de gobierno. Pero si se mira la débil respuesta de estos custodios del poder ante el terremoto y la escasa capacidad de respuesta de las instituciones ante la emergencia, hay que preguntarse: ¿importa tanto dónde está el Gobierno?

El karma del chavismo: una deuda histórica que no se salda

El terremoto tiene, además, un fondo muy irónico. Con su triunfo en el referéndum de diciembre del 99, Chávez obtuvo el cheque en blanco que ancló su poder durante décadas. Ese poder está hoy agrietado en todas sus estructuras y se sostiene solo por la voluntad de Donald Trump. La tragedia funciona, de este modo, como metáfora del gran karma que ha vivido Venezuela, un karma que aún no llega a su fin. El chavismo es ese gran karma: no una fatalidad metafísica, sino una deuda histórica acumulada de errores, abusos y destrucción institucional que la sociedad venezolana está obligada a saldar.

La sociedad civil como único salvavidas

Lo que se ha visto en estas horas lo confirma: los venezolanos dependen sobre todo de ellos mismos. Los ciudadanos organizándose a través de las redes, aportando su fuerza física para remover escombros, sus vehículos para movilizar heridos, sus linternas y sus botellas de agua para apoyar los rescates. No es una novedad: en la diáspora y el país llevan años construyendo, en los intersticios del Estado fallido, los cimientos de otro país. Y es gracias a ellos que Venezuela algún día podrá renacer.

Artículo original de Boris Muñoz para El País.

0 Me gusta 0 Comentarios 3 Visualizaciones

Comentarios

🔔 Recibe notificaciones

Entérate de las noticias más virales al instante.

Suscríbete al newsletter

Recibe las noticias más virales cada mañana en tu email.