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Tragedia en Brasil: joven muere tras ser lanzada al vacío sin cuerda de seguridad en salto extremo

Tragedia en Brasil: joven muere tras ser lanzada al vacío sin cuerda de seguridad en salto extremo

Un salto mortal sin anclaje

María Eduarda Rodrigues de Freitas, de 21 años y conocida como "Duda", falleció el sábado 14 de junio de 2026 en Limeira, estado de São Paulo, tras caer desde 40 metros de altura en la Ponte do Esqueleto. La joven, que estudiaba gestión deportiva en educación física y residía en Jandira, aspiraba a convertirse en profesora de educación física.

La empresa "Entre Cordas" organizó la actividad de rope jumping, una variante de puenting con cuerda rígida, y cobró 180 reales (unos 35 dólares) por la experiencia. Los instructores colocaron a Duda en posición horizontal, como ella solicitó, con los brazos extendidos al estilo avión, pero olvidaron fijar las cuerdas de seguridad principales al arnés. La lanzaron al vacío sin ningún anclaje.

Errores fatales en los protocolos de seguridad

Los operadores no verificaron la línea de vida ni los cables de sujeción, pese a que la doble verificación constituye un protocolo básico e inviolable en este tipo de actividades. La empresa carecía de un esquema rígido de supervisión. "A veces no la ponemos nosotros, alguien más la revisa…", declaró uno de los involucrados.

Tres instructores —Vitor de Freitas Gonçalves, Luis Felipe Feliciano Egoroff y Maicon Fernandes Cintra— participaron en la preparación. En sus declaraciones afirmaron que no recuerdan quién colocó o revisó el equipo; dos de ellos alegaron que se desmayaron en el momento crítico. Su abogado atribuyó la falta de memoria al "estado de shock". Un participante llegó tarde y cedió su turno a María Eduarda, lo que precipitó el salto sin los controles habituales.

Detención de los responsables y evidencia perdida

La policía detuvo a los tres hombres en el lugar y los imputó por homicidio doloso con dolo eventual. Las autoridades consideran que asumieron conscientemente el riesgo de provocar la muerte al saltarse los protocolos básicos.

María Eduarda estaba grabando su propia caída con una cámara tipo GoPro sujeta al cuello, que también sostenía con la mano en el momento del lanzamiento. Sin embargo, el dispositivo desapareció. Un testigo aseguró que uno de los responsables de la actividad retiró la cámara del lugar donde murió la joven. El jefe de policía informó de que los peritos no encontraron la cámara entre las pruebas recogidas. "La primera imagen que recuerdo al ver a la joven en el suelo fue la de uno de los empleados retirando la cámara GoPro que llevaba colgada al cuello, cuando su cuerpo ya yacía en el lugar", declaró Rafael Goulart a EPTV, afiliada de TV Globo.

Reacciones y conmoción internacional

Una enfermera llamada Rayza Dias fue la primera en atenderla tras la caída. Encontró a la joven todavía con vida: respiraba con dificultad, tenía pulso débil y pupilas dilatadas. Los intentos de reanimación no bastaron; María Eduarda falleció por politraumatismo severo.

La familia expresó profundo dolor. La madre escribió: "Hija mía, te has ido y lo único que queda es dolor y añoranza. Aquella maldita cuerda te arrebató de mi lado para siempre". Su hermano compartió: "Despertar y saber que no estás aquí duele mucho… Nunca te olvidaré, nuestras bromas". Especialistas en deportes extremos calificaron el suceso como negligencia criminal absoluta, no como un accidente inevitable. El caso generó conmoción internacional y renovó debates sobre la regulación de actividades de alto riesgo en Brasil.

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