El mito de la tableta de chocolate
Lograr unos abdominales definidos es uno de los objetivos más comunes entre quienes buscan transformar su físico. Sin embargo, la llamada 'tableta de chocolate' no depende únicamente del esfuerzo en el gimnasio. Según entrenadores, la genética juega un papel determinante en la apariencia final del abdomen.
La estructura muscular marca la diferencia
El recto abdominal es un músculo largo y plano que se extiende desde las costillas hasta el pubis. Está dividido por segmentos de tejido conectivo conocidos como inscripciones tendinosas. Cuando se reduce al mínimo el porcentaje de grasa corporal, estas inscripciones se marcan y generan el aspecto de 'tableta'. La cantidad de estas inscripciones es fija desde el nacimiento y no puede modificarse con dieta o ejercicio.
“Si tienes dos inscripciones y bajas hasta un 4% de grasa corporal, seguirás teniendo cuatro abdominales marcados, no seis”, explica la entrenadora personal Darian Deeker. “La estructura de tu recto abdominal determina el resultado, independientemente del esfuerzo. Los abdominales no son un lienzo en blanco que se esculpe con entrenamiento”, añade.
El papel del porcentaje de grasa corporal
Además de la genética, el nivel de grasa corporal es clave para que los abdominales sean visibles. La entrenadora señala que en los hombres la definición suele aparecer alrededor del 15-18% de grasa corporal, y una tableta clara sobre el 10-12%. En las mujeres, los rangos son distintos debido a su mayor cantidad de grasa esencial.
“Algunas mujeres empiezan a ver una definición ligera entre un 20-21% de grasa corporal, una definición moderada alrededor del 19%, y una definición clara normalmente requiere llegar a un 16-18% de grasa corporal”, detalla Deeker, quien recomienda no confundir la grasa esencial —que no se puede movilizar— con la grasa discrecional, que puede perderse con un déficit calórico.
Conclusión: genética y grasa, los dos factores
En resumen, poder ver los abdominales y cuántos se ven depende de tres factores: la genética de las inscripciones tendinosas, el porcentaje de grasa corporal y el patrón individual de distribución de grasa. Por mucho que se entrene, si la genética no acompaña o el porcentaje graso no es lo suficientemente bajo, el resultado será distinto al esperado.