En medio de la devastación que ha dejado el doble terremoto en Venezuela, una historia de esperanza ha conmovido al mundo. Un bebé de apenas 18 días de nacido y su madre fueron rescatados con vida tras permanecer sepultados durante más de 12 horas bajo los escombros de un edificio de ocho pisos que colapsó en la ciudad costera de La Guaira, la zona más afectada por los sismos.
Una búsqueda que parecía imposible
El rescate ocurrió la madrugada del viernes, luego de que un padre, acompañado de rescatistas y voluntarios, escuchara la voz de la madre y el llanto del bebé en lo profundo de las ruinas. La mujer, identificada como Dayana Patiño, y su hijo habían sido dados por muertos, según relató una voluntaria a la prensa. Durante horas, los equipos de rescate trabajaron a mano desnuda, golpeando con mazos las estructuras caídas y pidiendo silencio para detectar señales de vida.
El momento del rescate
Un video que se volvió viral muestra el instante en que el bebé es extraído de entre los escombros y entregado a su padre, quien rompió en llanto de emoción mientras los presentes estallaban en aplausos y gritos de alegría. Una hora después, los rescatistas lograron sacar a Dayana Patiño. Ambos fueron trasladados a una clínica en Caracas, ya que los centros de salud de La Guaira estaban colapsados. “Ella luchó por mantener a su bebé a salvo”, declaró Merly Andreina Quintero, quien participó en la búsqueda. “Fue un milagro porque ni la madre ni el bebé sufrieron fracturas”, agregó.
Una tragedia de proporciones enormes
Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el miércoles han dejado más de 1.500 muertos, más de 3.000 heridos y decenas de miles de desaparecidos. Según Mark Fletcher, jefe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, se estima que hay más de 50.000 desaparecidos. “Es un operativo de rescate muy, muy complejo”, advirtió, señalando que el número de víctimas podría aumentar significativamente.
La desesperación de las familias
Mientras los equipos especializados de rescate nacionales e internacionales comienzan a llegar, familiares, vecinos y voluntarios continúan excavando a mano o con herramientas básicas, con la esperanza de encontrar más sobrevivientes. “Estoy buscando a mi pequeño Gael… solo tenía cinco meses”, expresó Marjosly Salazar, de 40 años, a la agencia AFP. Su hija de 16 años murió en el terremoto, y su bebé y su prima están desaparecidos. “Por favor, necesitamos apoyo aquí. Necesitamos maquinaria para empezar a levantar las columnas”, dijo angustiada.
La serie de terremotos es la más fuerte que ha afectado a Venezuela en más de un siglo y golpea a un país que ya sufría una profunda crisis económica, con hospitales y servicios públicos debilitados, y millones de ciudadanos que han abandonado la nación. El país continúa en un estado de transición frágil, seis meses después de la captura de su líder Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.