La cercanía del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, con la administración de Donald Trump marca un giro significativo en las relaciones bilaterales, luego de cuatro años de tensiones entre el gobierno de Gustavo Petro y Washington. La administración estadounidense siguió de cerca la carrera presidencial de De la Espriella, apoyó abiertamente su candidatura y el secretario de Estado, Marco Rubio, fue uno de los primeros líderes mundiales en felicitarlo tras su victoria electoral el domingo 21 de junio.
Un giro en la diplomacia bilateral
Durante el gobierno progresista de Gustavo Petro, las relaciones entre Washington y Bogotá fueron turbulentas. Con la llegada de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, se sucedieron crisis diplomáticas y desencuentros en seguridad, política de drogas y migración. Las relaciones se distendieron en febrero de este año después de una amigable visita de Petro a Washington, pero la desconfianza se mantuvo latente. La victoria de De la Espriella abre un nuevo capítulo en las relaciones entre ambos países, que a pesar de perder fuelle en los últimos años, sigue siendo la alianza más importante para Colombia.
Alineación en seguridad y lucha contra el crimen
De la Espriella, quien tiene pasaporte estadounidense, ha expresado su admiración por Trump y su intención de establecer una relación cercana con el mandatario estadounidense. El presidente electo propone una estrategia de mano dura contra el crimen que se alinea con la de la administración Trump, incluyendo la posibilidad de bombardear campamentos narcoterroristas y cargamentos de droga en Colombia. Esto coincide con la estrategia militar estadounidense, que desde septiembre de 2025 ha atacado decenas de presuntas narcoembarcaciones, ha capturado a un presidente en funciones y ha realizado operaciones conjuntas en la región. Analistas consideran que la victoria de De la Espriella se siente como una victoria propia para Trump, según lo expresó Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis.
Los desafíos internos de Colombia
De la Espriella recibe un país con importantes retos en materia de seguridad. Cuatro años de la estrategia de paz total de Petro, que priorizaba la negociación sobre la lucha con actores armados, no lograron frenar la expansión de esos grupos que se inició en 2018. Colombia tiene hoy la segunda tasa de homicidios más alta de la región y un récord histórico de cultivos de hojas de coca. El nuevo presidente propone priorizar la vía confrontativa, desarmar las conversaciones y aumentar el gasto militar, una receta que ya se ha aplicado en el pasado sin resultados absolutos. También ha hablado de la posibilidad de revivir un Plan Colombia 2.0, aunque la historia no ha demostrado que la mano dura resuelva el conflicto armado y el narcotráfico.
Equilibrios en la relación con Estados Unidos
Expertos señalan que Washington persigue su propia agenda en el hemisferio occidental, que incluye políticas antinarcóticas, persecución de organizaciones criminales y control migratorio. Elizabeth Dickinson, de International Crisis Group, advierte que el desafío para De la Espriella será asegurar que sus prioridades y lo que sea mejor para el país coincidan con la agenda de Estados Unidos, a la vez que protege a la población civil en un contexto de división política y conflicto interno. Además, analistas como Sergio Guzmán consideran que, a pesar de la afinidad política, no está garantizado que Estados Unidos retorne a Colombia la asistencia militar y social que había recibido, dado que Trump no es un líder particularmente generoso. La relación con China, que se estrechó durante el gobierno de Petro, también representa un punto de tensión, ya que el gigante asiático disputa a Estados Unidos el puesto de mayor socio comercial de Colombia.