Un Mundial empañado por decisiones políticas
El Mundial 2026 ya está en marcha. Quedan 102 partidos hasta la final en Nueva York, pero el inicio del torneo ha estado marcado por polémicas que trascienden lo deportivo. La FIFA, liderada por Gianni Infantino, se ha visto envuelta en controversias relacionadas con el trato a selecciones y árbitros, lo que ha generado críticas generalizadas.
Visados restrictivos para Irán
Irán jugará sus tres partidos de la fase de grupos en Estados Unidos, en Los Ángeles y Seattle. Sin embargo, el gobierno norteamericano solo ha concedido visados de 24 horas a la delegación iraní. Esto obliga al equipo a realizar un largo viaje el mismo día del partido, jugar y regresar a Tijuana, México, donde han establecido su sede central. La FIFA ha consentido esta situación, considerada un agravio deportivo por parte de la comunidad futbolística.
Árbitro somalí excluido del torneo
El árbitro somalí Omar Artan, reconocido como uno de los mejores de África, se ha quedado sin pitar en el Mundial. La FIFA lo excluyó del campeonato después de que la policía estadounidense no le permitiera la entrada al país. Artan fue interrogado durante once horas en el aeropuerto de Miami, detenido, vinculado con el terrorismo y finalmente expulsado y repatriado a Turquía sin posibilidad de defensa.
Trato desigual a las selecciones
Mientras las selecciones europeas son recibidas en Estados Unidos con alfombra roja, el trato a otras delegaciones ha sido muy diferente. Las imágenes del chequeo humillante, uno a uno, a los jugadores de Senegal han dado la vuelta al mundo. Esta situación ha generado indignación y ha puesto en tela de juicio las campañas de 'Respect' y contra el racismo promovidas por la FIFA.
El fútbol, con figuras como Pedri, Messi o Lamine Yamal, debería ser el centro de atención. Sin embargo, estas controversias han desviado el foco hacia decisiones políticas que empañan el torneo. La esperanza es que, a partir de ahora, se hable de polémicas arbitrales, del VAR y de la competición, y no de actos de vergüenza ajena.