El fin de una guerra anunciada
La guerra contra Irán, considerada por analistas como el peor error de política exterior del presidente Donald Trump hasta ahora, ha llegado a su fin mediante un acuerdo que reabre el estrecho de Ormuz y establece un alto el fuego. El conflicto, iniciado el 28 de febrero con ataques sorpresa de Estados Unidos e Israel, no logró el colapso del régimen iraní, sino que fortaleció a los sectores más duros en Teherán.
Impacto global y alivio humanitario
El acuerdo genera un enorme alivio entre los civiles afectados por la guerra, que ha dejado miles de muertos en Oriente Medio, hogares y negocios destruidos. La reapertura del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural mundial, reduce la presión sobre la economía global y sobre millones de personas en dificultades. Además, se evita una crisis alimentaria en países pobres, especialmente en África subsahariana, que dependían de fertilizantes transportados a través del estrecho.
Los términos del memorando
El memorando de entendimiento, que consta de 14 puntos en dos páginas, extiende el alto el fuego y levanta el bloqueo de la Marina estadounidense a los puertos iraníes. Sin embargo, los temas más espinosos, como el programa nuclear de Irán y el alivio de sanciones, quedan para futuras negociaciones. El acuerdo no es un tratado de paz, sino una línea final a la guerra que comenzó el 28 de febrero.
Las consecuencias para Netanyahu
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien había esperado destruir la República Islámica, enfrenta ahora recriminaciones de sus oponentes políticos por poner en peligro la seguridad de Israel. Quedó excluido de la negociación del acuerdo y observa el resultado con consternación. Mientras tanto, Israel mantiene una amplia ocupación en el sur de Líbano, donde ha expulsado a civiles y destruido edificios, y su ministro de Defensa afirmó que la ocupación continuará en Líbano, Siria y Gaza de forma indefinida.
Un respiro incierto
Aunque el acuerdo permite un respiro, la posibilidad de un gran acuerdo entre Estados Unidos e Irán que transforme Oriente Medio parece lejana debido a la ideología y la falta total de confianza. La guerra, basada en una mala interpretación de la fortaleza del enemigo, ha dañado las alianzas de Estados Unidos con las monarquías árabes del Golfo, que ahora buscan diversificar sus lealtades. China ha observado cómo Estados Unidos agotaba reservas de armamento difíciles de reemplazar.